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Sin música no se puede bailar

Aunque era común culpar a la televisión de todos los males (y ahora al Internet) la verdad es que a mí me dejó muy buenas cosas; caricaturas, la eṕoca dorada de MTV y educación, sí, educación, esa que «no nos enseñan en la escuela» que es práctica y divertida, la que decíamos debería de reemplazar a la academia.

Y es que ese sentimiento de que lo que aprendimos en una formación académica no sirve de nada o es poco práctico ha sido una constante desde antes de tiempos del Internet. Hace algunas semanas veía un comentario del director de una famosa academia en línea para aprendizaje de tecnologías que mencionaba que el sistema educativo estaba podrido y que la educación técnica, práctica y a distancia era el futuro.

Pero la realidad es que, este discurso no es nada nuevo. Antes de las computadoras y la conexión permanente teníamos la televisión y, efectivamente, si uno sabía que consumir, podía aprender de una manera práctica y divertida.

Recuerdo que teníamos en casa un VHS de «Donald en el país de las matemáticas» el cual miré infinidad de veces y no solo me entretuvo sino que además me proporcionó pequeños trozos de mucha información útil que después podría investigar por mi mismo.

Donald en el país de las matemáticas (película completa)

Pero lo más interesante de este largometraje clásico de Disney para mi es el uso y mezcla de todas las ramas de estudio y conocimiento posibles; historia, filosofía, matemáticas, arte. Todas escenciales para el descubrimiento y desarrollo de nuevas cosas.

Y es que, hablando de música, quien no escuchó alguna vez el clásico «No quiero estudiar, voy a ser rockstar/rapero» (o reggeatonero/trapper en estos días 🤷) es una creencia popular que ser músico no requiere ningún tipo de conocimiento, solo imaginación y «corazón» y, aunque muchos de los artistas más reconocidos, populares y comerciales efectivamente tienen poca o nula educación formal en música (por ejemplo, aprender a tocar un instrumento) la verdad es que detrás de todas las mega-producciones que han vendido millones de álbumes (o streams) hay precisamente eso: productores.

Uno de los canales que más disfruto últimamente en Youtube es precisamente el de «Shaun Track» (Shaun, para los amigos 🤣 ) un maestro de música y multi-instrumentista que analiza y «deconstruye» canciones populares para analizarlas, y, aun cuando tengo poco conocimiento de música (estuve en orquesta por unos meses) en términos técnicos, es bastante interesante escucharlo y entender algunas de las técnicas que utilizan estos productores para hacer que nos «guste» alguna canción, por ejemplo, en uno de sus videos recientes hace un análisis de uno de los temas más populares del 2020: Blinding Lights de The Weeknd:

Shaun Track – Deconstruyendo Blinding Lights

Quizá en un estilo diferente al de Disney y Donald con sus matemáticas, pero Shaun hace bastante atractivo el tema de las técnicas de producción musical. Lo más interesante de sus videos es que no necesariamente son opiniones basadas en preferencias o criterio personal sino simple y puramente análisis y estudio de las técnicas utilizadas, en cualquier género o tipo de canción.

La constante pues, son dos cosas: el estudio de la teoría esencial y su aplicación en las cosas prácticas, es decir, la importancia de no descartar el estudio fundamental de las cosas para agilizar un aprendizaje con el objetivo de crear algo sin necesidad de entenderlo.

Se puede discernir en la necesidad de un conocimiento amplio de temas, no a todos les gusta el estudio y la academia, pero si nos comprometemos a alguna labor ya sea profesional o de ocio, lo único que nos hará mejores es el entendimiento fundamental de las áreas que rodean dicha actividad.

Es cierto que las metodologías de enseñanza, sobre todo en la academia pública y tradicional necesita urgentemente una refrescada, con un enfoque pedagógico dirigido a cautivar a sus pupilos, pero no debemos deshechar por completo la estructura de conocimiento y enseñanza que nos ha servidor por siglos (y hasta milenios) para desarrollar lo que hoy tenemos. Ningun curso rápido ni bootcamp de programación podrán suplir una formación académica de calidad basada en ciencias y artes.

Dada la popularidad e incremento en la demanda de las tecnologías de información, no es raro ver incluso profesionistas queriendo dar un giro a sus carreras para integrarse al mundo de la tecnología por ejemplo. Desafortunadamente, muchas de estas personas pronto se dan cuenta que, como cuaquier otra profesión, dedicarse a alguna rama de la tecnología requiere conocimientos teóricos, y muchos, al menos para ser relevante.

¿Quien no ha escuchado el «y eso pa’ que me sirve«? Infinidad de veces. Desafortunadamente muchos de los maestros y académicos quizá no han sabido relacionar dicha teoría con aplicaciones prácticas. Quien quiera dedicarse a programar, más le vale entender cálculo y algoritmos. Para desempeñarse como administrador de bases de datos o científico de datos o simplemente analista de información es esencial entender teoría de conjuntos y los diagramas de Venn, y, definitivamente, aun para quienes pueden asegurar que se puede «aprender diseño web en unos meses» no imagino a alguien pudiendo utilizar hojas de estilo CSS para hacer un diseño «responsivo» que igual se vea bien en un celular y una computadora sin entender geometría.

Estoy seguro que el mecánico de la esquina, que potencialmente ni siquiera terminó la preparatoria, sabe que aplicando una larga palanca en una llave es más fácil soltar un perno, o que este debe ser ajustado con torque a ciertos psi, todos, interesantemente, términos de física. Voila! Teoría en práctica.

Una vez que aprendemos a relacionar la teoría con usos prácticos sobre nuestros propios temas de interés, se vuelve relativamente fácil maravillarse y amar el aprendizaje básico de las cosas. De como la literatura nos dió un caballo de troya en forma de virus de computadora comúnmente conocido como malware, hasta cómo las matemáticas fueron clave para que pudieras escuchar ese espantoso álbum de trap.

La ciencia funciona, perras!

Por que de algo estoy seguro, aun cuando lo único que te interese en la vida es bailar ese «reggeatton lento«, hay ciencia y teoría detrás de ello pues, sin música no se puede bailar.

Publicado enmusica

Un comentario

  1. Yari Yari

    No sabía de la existencia de Shaun Track.

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