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Autor: gustavo

Desarrollador de software, emprendedor y amante de la música

Stop calling yourself a CEO!

La diferencia entre una empresa y un «one-man» operation es obvia: la cantidad de gente, recursos y dinero involucrado. Desde los «Empresario en mi propio negocio» en LinkedIn hasta las «Modelo en Victoria Secret» de Facebook, unos menos ridículos que otros, hay uno particularmente interesante, el del ejecutivo de nivel-C, autonombrado así en una persecución personal de ego alimentada por el «kool-aid» fantasioso de Silicon Valley.

¿Tiene valor la experiencia en puestos técnicos?

Recientemente he estado involucrado en el proceso de evaluación de candidatos postulados en la empresa, particularmente para mi equipo. Esto es común en compañías del giro ya que al final del día estos potenciales ingenieros trabajaran conmigo, bajo mi tutela.

Entrevistar y analizar el perfil profesional (y personal) de una persona no es nada fácil, mucho menos averiguar sus aptitudes y habilidades técnicas, sin embargo, existe algo que no miente: la experiencia.

Ya nadie lee blogs (pero yo aun los escribo)

Solía haber un tiempo donde tener un blog era estar a la moda. Algo que comenzó como una tendencia similar a la de tomar fotografía. Aquellos que no somos ni escritores ni fotógrafos profesionales pero queríamos aprovechar la accesibilidad que las nuevas tecnologías se nos permitiría transmitir algún mensaje ya sea por medio de texto o con una imágen, según sea el caso. Con la llegada de las redes sociales y el microblogging mantener un blog se volvió realmente una actividad puramente por amor al arte y, aunque pocas personas siguen leyendolos, yo sigo disfrutando escribirlos.

Unfortunately no one can be told what the matrix is

Hace exactamente 20 años cuando no existía el término «viral» en Internet, y cuando la estrategia de distribución de la industria cinematográfica consistía en anuncios por televisión y trailers en el cine, un largometraje en particular utilizó esta técnica que, sin saberlo, se convertiría en un método de marketing escencial en años posteriores. Por supuesto que estoy hablando de lo que ya se podría considerar un clásico del cine de ciencia ficción de los entonces hermanos (ahora hermanas) Washowski: The Matrix.

So long and thanks for all the dead whales

Discutir (sanamente) es una de las actividades que más disfruto. En realidad más que discutir, me gusta debatir. Una de las razones por las que Twitter llamó mi atención hace más de 10 años fue precisamente poder compartir puntos de vista muy breves con otras personas. Hoy es precisamente esa misma razón por la cual decidí retirarme de esta red social. Explico a continuación.

El (posible) renacimiento de los «brick and mortar»

Si naciste antes de los años 90’s es muy probable que sepas lo que era «La tiendita» que ahora, tristemente, tiene una connotación negativa; un lugar donde se venden drogas. Para los que estamos entre ese espacio entre los milenials y la generación X y previas generaciones una tiendita es (o era) simplemente los abarrotes de tu colonia o barrio donde comprabas las tortillas, la soda (o el refresco para mis amigos chilangos) y otro tipo de productos de consumo diario.

Aquellos días solo quedaron en el recuerdo que se llevó arrasando la globalización y la inevitable automatización de procesos de logística y venta que dieron como resultado tener cadenas de conveniencia casi en cada esquina. Pareciera que incluso la industria del retail está pasando por una crisis bastante dura y ahora pasaremos totalmente a tiendas virtuales pero tengo mis sospechas que contrario a que esto suceda, eventualmente, habrá una recuperación y aquí mi teoría.

Todo lo que me gusta engorda, es misógino o políticamente incorrecto

El ángulo desde el cual vemos las cosas cambia completamente nuestra perspectiva, la mayoría de las veces, desde una que valide nuestros argumentos, creencias y dogmas, claro está. No hace muchos días que varias personas que me seguían en mi instagram decidieron dejar de hacerlo por una foto que publiqué con un pequeño lechón que encontré en Walmart.

Gasolinas, corrupción y otros demonios

Hace casi exactamente dos años escribía sobre el desabastecimiento de combustible en Baja California, situación que nos pegó duro por unos días a los que vivimos en esta parte del país en el cual comentaba que en México «Cada quien jala agua para su propio molino» y hace un par de semanas, cuando el problema del desabasto en el centro del país se agudizaba por la famosa «Lucha contra el huachicol«, Tatiana Clouthier tweeteaba lo siguiente:

Romantizando a los personajes despreciables de Silicon Valley

Juro que es pura conincidencia que hoy, el día que Apple lanza su Keynote anual, escriba este artículo. En realidad Silicon Valley es más que Apple ¿Cierto?, dicho eso, el tema es que hace algunas semanas platicaba con alguien sobre un tema que siempre me ha parecido interesante discutir: el incesante deseo de profesionistas de romantizar a personajes desagradables y despreciables de Silicon Valley como modelos a seguir. Si, te estoy hablando a tí, el que comparte frases de Steve Jobs, los 5 «consejos» para no dormir por 4 semanas de Elon Musk, etc.

¿Por qué amamos odiar a Microsoft (y su compra de GitHub)?

Recuerdo bien la primera vez que intenté instalar Linux en el otoño del año 2000: una de esas revistas que compraba, alguna especia de PC Magazine o PC Media, contenía un disco de instalación de Debian. Solía instalar lo que pudiera desde estos discos aunque fuera en forma de demos ya que descargar de Internet no era una opción y bueno, lo que había en ese disco era este sistema operativo llamado Linux. Ahí, en ese momento comenzó mi historia con el software libre y mi aberración de adolescente hacía Microsoft.