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Los coaches son vendedores de humo… ¿O no?

Matt Foley, es un coach motivacional, pero tiene un ligero inconveniente; tiene 35 años, obesidad mórbida, se ha divorciado 3 veces y «vive en una camioneta al lado del río» , sin embargo es uno de los personajes más exitosos de la década de los 90’s.

Bueno, en realidad Matt no existe, quien si existió fue Chris Farley, exitoso comediante de la decada de los 90’s quien interpretaba a dicho personaje que dicho sea de paso, fue creado por Bob Odenkirk, el ahora ya famoso protagonista de la serie Better Caul Saul y que interpretó el mismo personaje en la legendaria serie Breaking Bad como el abogado del diablo. Bob, como muchos otros comediantes y actores ahora ya famosos (como Ben Stiller y Adam Sandler), solían ser escritores para episodios de sketches en el aun irreverente y políticamente incorrecto Saturday Night Live.

Sketch de SNL- Matt Foley, coach motivacional

El personaje de Farley hace mofa de un tema que no es nuevo; la pregunta de si los famosos «coaches» o asesores tienen la autoridad moral y sobre todo las credenciales para poder dar cátedra sobre el tema.

Predicar con el ejemplo

Por ejemplo, en conversaciones que he tenido con otras personas, en México al menos, muchos ponen en tela de juicio la validez de los maestros en universidades públicas que imparten clases ¿La razón? Nunca en su vida han ejercido; doctores en derecho que solo han dado cátedra, arquitectos sumamente exigentes que nunca han levantado un muro o economistas y financieros que jamás han hecho crecer una empresa.

No todos los coaches están «cortados con la misma tijera»

Pero, ¿Quién soy yo para hablar de coaches? Bueno, nadie, y hablando de autoridad no me considero un modelo a seguir, asi que en días pasados el universo conspiró a mi favor y un muy famoso (y de moda) coach de negocios con varios libros publicados subió esto a LinkedIn:

Y estoy totalmente de acuerdo. Sobre todo viniendo de una persona que no solo tiene negocios exitosos sino que además se dedica precisamente al tema que estamos discutiendo.

The million dollar book

Alguna vez escuché una historia (para la cual no encontré bibliografía o referencia, lo siento) sobre un tipo que comenzó a mandar correos electrónicos diciéndole a los destinatarios que si le depositaban $1 dólar les diría como obtener su primer millón. La leyenda cuenta que una vez que obtuvo dicho millón en depósitos simplemente les respondió «Así, pidiéndole un dólar a 1 millón de personas».

Si bien desconozco si esto es un mito o no, es una buena analogía de como muchos de estos coaches y conferencistas hacen negocio, es decir, su producto es precisamente el coaching, independientemente del tema, y bueno, si llenan salas y auditorios, para mi sí son exitosos, no necesariamente en el área a la que supuestamente nos están empujando, pero si para las ventas y mercadología.

Pensadores VS creadores

Lo más curioso es que existe generalmente una razón por la cual las personas más exitosas en muchos ámbitos, pero sobre todo en negocios, no estarán dando platicas y conferencias; están bastante ocupados, trabajando.

Pensaría que un gran porcentaje de estos individuos quienes tienen historias fascinantes de éxitos, fracasos, inversiones, pérdidas, metodologías y demás, simplemente no tienen tiempo para dedicarse a otra cosa. Es bien sabido que el enfoque es una disciplina que la mayoría de estas personas exitosas comparten. Rara vez he visto dando «tours» de pláticas a grandes empresarios e inversionistas, si acaso, conferencias magistrales, en eventos de talla mundial, presencia en cumbres internacionales de economía y desarrollo, entre otras.

El éxito es un tema subjetivo

Pero no debemos ser tan duros con quienes se dedican a ello. Para mi, y aunque no soy gran consumidor de estos servicios o ponencias, el simple hecho de dar un «boost emocional» a quienes asisten para animarse a hacer las cosas de manera diferente tiene un gran valor, habrá quienes le saquen provecho, quienes no, quienes están dispuestos a pagar por ello y otros que crean que es charlatanería. Es una cuestión de perspectiva.

Y finalmente no olvidar que somos seres humanos, e incluso quienes se dedican a ayudar y guiarnos para llevar un mejor estilo de vida, emprender ese negocio o simplemente cambiar nuestra manera de ver las cosas hacia una más positiva, tienen defectos, enfermedades, problemas y obstáculos como tu, y como yo. Me viene a la mente el reciente caso del Dr. Jordan B. Peterson, el controversial psicólogo y maestro de la universidad de Toronto, quien ha dado cientos de conferencias, pláticas, escrito varios libros y sin embargo ha sido destruído en los medios por haberse internado en una institución para tratar su adicción a las benzodiazepinas como tratamiento para su largo historial de depresión y ansiedad que solo empeoró con la presión social puesta sobre el mismo por sus ideas políticamente incorrectas y finalmente por la noticia del cáncer terminal de su esposa.

Al final del día, debemos tomar lo bueno que podemos aprender de los demás. No debemos convertir a nadie en deidad ni autoridad absoluta, pero tampoco podemos descartar algo bueno que nos puedan aportar, aunque sea motivación. Las porristas de un equipo jamás han practicado el deporte, pero son parte fundamental de la moral del equipo y del juego.

Publicado engeneralpensamiento randomsociedad

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