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Gustavo Rubio Entradas

Fácil viene, fácil se va (o cómo no hacer engagement)

Una de las (relativamente) nuevas funcionalidades de LinkedIn son las famosas reacciones. En un intento por volver a la plataforma más interactiva la compañía decidió agregar estos botones para «reaccionar» a las publicaciones de sus usuarios y pronto se volvió popular al grado de plagar nuestros «timelines» con todo tipo de publicaciones que van desde encuestas sobre temas triviales de trabajo hasta temas tan irrelevantes como qué tipo de bebida energetizante preferimos. ¿El objetivo? Como siempre, el famoso «engagement» o vender.

El impacto moral de la cultura pop

Estas pasadas semanas he estado aprovechando las vacaciones para ver Cobra Kai y la verdad es que lo he disfrutado bastante, no solo por el recuerdo y la melancolía de Karate Kid sino porque además es un programa lleno de remembranzas particulares de una época que me encanta, y parte de ello son los clichés de las lecciones de vida, filosofía y sabiduría que suelen estar siempre presentes en producciones de este tipo, convertidas en cultura popular.

El precio de la fama en un mundo de influencers

Leía hace un par de semanas un artículo en The Guardian titulado «I suddenly feel old. And it’s all down to TikTok sensation Charli D’Amelio» donde Arwa Mahdawi, la autora de dicho artículo comenta como se siente «chavoruca» como decimos por acá, al no tener la más remota idea de quien es este personaje Charly D’Amelio y con el cual me sentí muy identificado.

Pensamientos aleatorios

Mentiría si digo que no extraño el «Micro-blogging«, particularmente Twitter. Me encanta compartir fragmentos de mis ideas y pensamientos y sobre todo discutirlos pero, parte de mi terapia personal auto-impuesta ha sido dejar las redes sociales. Por otra parte, y como actividad para «esparcimiento» trato de escribir en este blog más como una manera de plasmar algunas de las ideas y temas de mi interés y como ejercicio de desarrollo mental.

Crónicas de malinchismo justificado y servicio a cliente

Dicen que no hay peor enemigo de un mexicano que otro mexicano y aunque suelo ser un tipo positivo, al menos en el área de consumo y servicio a cliente me he topado la mayoría de las veces con sistemas de comercio y personal que pareciera lo último que desean es vender. En estos últimos dos meses, coincidentemente, tuve algunas aventuras tanto en comercio electrónico como en tiendas físicas en este, mi amado país, que solo me han hecho reforzar lo que ya he comentado anteriormente; es una bendición vivir en la frontera pero, sobre todo, hay una gran área de oportunidad en el mercado de consumo en México para quien esté dispuesto a mejorarla.