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La importancia de tener sentido de pertenencia en nuestro empleo

Aquellos que dicen que les apasiona su trabajo mienten, o al menos el 90%. Es uno más de esos clichés que se nos imponen como parte de la campaña de exagerar y sobreutilizar términos y palabras poderosas que deberíamos usar con más calma. Si eres portero de algún equipo de liga Europea, guitarrista de alguna banda internacionalmente famosa o un astronauta probablemente exista pasión desmedida en efecto, caso contrario simplemente tenemos gusto por lo que hacemos. Dejando en claro que no necesariamente nos debe apasionar nuestro trabajo del día a día hay algo que sí considero elemental: tener sentido de pertenencia.

He trabajado en diferentes industrias a lo largo de mi carrera, algunas relacionadas y otras completamente diferentes, desde gobierno hasta finanzas, y mentiría si digo que me apasiona una u otra.

Como comentaba al inicio, creo que nos tomamos a la ligera en estos días el poder de las palabras. ¿Soy un tipo gris? Para nada, me apasionan muchas, muchísimas cosas; mi familia, mi perrita, la música, la comida, viajar, la historia, etc. Decir que mi trabajo no me apasiona es honesto, lo menos, y sano, lo más importante.

Esto es ser apasionado…

Muchas veces tenemos una idea romántica de nuestra profesión que no necesariamente se manifiesta en nuestras labores del día a día, ¿No lo creen? Preguntenle a cualquier persona que se dedique a alguna área creativa: diseñadores, arquitectos, mercadólogos, etc. Es a veces hasta frustrante para un diseñador tener que estar «maquilando» panfletos en una imprenta, para un arquitecto encargarse de la infraestructura de una nave industrial o para un mercadólogo tener que llevar cuentas de redes sociales. No siempre hacemos la parte romántica y soñadora de nuestra carrera.

Es por eso que es importante el sentido de pertenencia, lo cual, a diferencia de la «pasión», simplemente significa estar conscientes y contentos con nuestro entorno laboral. No necesitamos estar enamorados de la industria en la que nos manejamos, pero si es crítico que sintamos que nuestro trabajo hace la diferencia para alguien más, que contemos con un ambiente de camaradería, pero sobre todo, que creamos en lo que la compañía hace, sentirse orgulloso pues.

Siempre se me han brindado oportunidades, pero no puedo decir que todos los trabajos que he tenido han sido fabulosos y no necesariamente por el sueldo, prestaciones, jefes autoritarios o los temas que comúnmente serían parámetros para considerarlos malos trabajos, es más, ni siquiera eran malos, mas bien eran grises.

Particularmente en mi caso, desarrollando software, un par de trabajos que he tenido han sido compañías de outsourcing, es decir, empresas que se dedican a «colocar» personal para otras empresas o startups. Si bien el sueldo era bueno, los compañeros excelentes y los proyectos interesantes, siempre existía esa sensación de trabajar en una empresa sin identidad, aunado a esto, por la propia naturaleza de la empresa, la alta rotación de personal ni siquiera da tiempo para hacer buenas conexiones. Finalmente, la misión de la empresa, al final del día, es simplemente facturar. Nada mas.

No todas las empresas son excitantes

Antes de integrarme a Conekta tomé una decisión importante: Si iba a seguir trabajando como empleado solamente lo haría en una empresa de producto, es decir, con un objetivo particularmente definido; no más outsourcing, no mas nearshore, no más brincarme entre proyectos. Si de paso podía ser en alguna que se dedicara a algún producto o servicio de tema de interés, sería un «plus«.

El día de ayer me enteré de la noticia que estamos en el Top 10 de las empresas emergentes en México para trabajar según LinkedIn. La sensación de ser parte de ese gran equipo es algo que no había sentido en ninguno de mis otros trabajos. Puedo decir que desde el primer día que puse un pie en la oficina me sentí en casa. El empeño que pone cada uno de los compañeros, en todas las áreas de la empresa, es notable siempre, el entusiasmo se contagia y Conekta es uno de esos lugares contagiosos.

Mentiría si digo que todo ha sido perfecto, hemos tenido, como todos, situaciones, problemas y bajones, pero en estos dos años hemos evolucionado, mucho, y se nota, desde los altos directivos hasta los que estamos en la «batalla». Quienes estamos en esta gran familia nos hemos desarrollado profesionalmente y mucho de ello ha sido consecuencia del empeño que se ha puesto en motivarnos, educarnos y hacernos sentir diferentes y parte clave de la empresa.

Podremos ser la empresa de pagos más importante de México, haber llevado a millones de personas la posibilidad de adquirir servicios digitales por medio de pagos en OXXO y habilitar la economía digital, pero para mi, lo más importante ha sido sentirme en confianza, valorado y sobre todo parte clave de lo que hacemos, y que lo que hacemos impacta a millones de personas, y estoy seguro que la mayoría de mis compañeros tienen el mismo sentimiento. Eso es sentido de pertenencia.

Cuando estamos en un lugar en el que nos sentimos cómodos es muy fácil desempeñarnos de manera natural, sin sentir ese estigma de castigo con el que tristemente hemos etiquetado el trabajo. No necesitamos estar enamorados de la industria, u obsesionados con la empresa, solo debemos encontrar el lugar adecuado. Somos humanos, y al final del día, importan mas las formas y los individuos que otra cosa, sobre todo en eso que algunos llamamos nuestra segunda casa: el trabajo.

Publicado engeneralpersonal

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