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La falacia de apoyar el mercado local

El consumo «local» no existe, está muerto. Quien diga que consume o compra local para apoyar a pequeños productores o peor aun, por la falacia del ataque a la globalización y a las grandes y ávaras corporaciones, está viviendo en negación y desaprovechando las mieles que el mundo moderno capitalista nos ofrece.

Puedo sonar con lo anterior como un cerdo capitalista, y como es bien sabido, a los cerdos capitalistas nos gusta vivir bien, con lujos, como con electricidad. El detalle está en que, en Tijuana, la energía eléctrica (o la luz, como le dicen por acá) falla, mucho.

Debido a las constantes fallas de nuestro caro servicio eléctrico he tenido que llenar de baterías y reguladores mi casa. Una de las áreas que no tenía cubierta hasta hace poco era parte de la cocina, el refrigerador en particular, ya que por el alto consumo de energía, no estaba seguro que tipo de dispositivo de protección utilizar y no le di mayor importancia hasta que los constantes picos de voltaje y caídas del sistema eléctrico descompusieron dicho aparato, oops.

Después de la recomendación del técnico y de gastarme casi $2,000 pesos en la reparación decidí que era mejor retomar este asunto y comprar el mentado protector. Me dirigí a amazon a hacer una búsqueda y después de revisar las reseñas encontré este producto:

Protector de voltaje Exceline

El precio del producto en Amazon Estados Unidos era de $22.00 USD a la fecha de la compra, que más o menos, entre tipos de cambio son unos $500 MXN. Debido a las restricciones de viaje a Estados Unidos pensé que sería mejor pedir dicho producto en Amazon México así que me dirijo a Amazon México solo para darme cuenta que el cambio de precio es abismal. El precio del mismo producto en Amazon México incluyendo envío (tengo Prime en ambos) es de casi $2,000 MXN, es decir, cuatro veces el precio original.

Por obvias razones terminé pidiéndolo en Amazon Estados Unidos y mandé a alguien que si puede cruzar a recogerlo. Caso cerrado, mi refrigerador feliz y mi billetera tranquila.

Pero lo que llamó mi atención cuando recibí el producto fue lo siguiente:

WHAT?

Wow! Mi primera impresión fue que este producto está hecho en Venezuela, pero no porque no puedan producirlos, sino porque está exportado y distribuído por una compañía Norteamericana. Si bien Venezuela tiene impuestas sanciones de comercio por muchos países, incluído Estados Unidos, esto no significa que no haya comercio. Lo que parece curioso es que lo haya con el principal país en conflicto con el gobierno de esa nación.

¿Por qué un país donde oficialmente el estado (y no el pueblo, que eso es otra cosa) aborrece a los Estados Unidos practica comercio con el mismo, incluso siendo su principal cliente?

Pero, más interesante aun ¿Por qué un producto manufacturado en un país hermano de México (por nuestras raíces latinas y todo eso) no puede ser directamente vendido aquí y tiene que llevar altos costos de importación desde Estados Unidos?

Esto solo demuestra que los intereses comerciales sobrepasan, en nuestro mundo moderno, cualquier ideología o -ismo y que quien crea lo contrario peca de inocente. Porque, aun la señora de la esquina que vende tortas y que crees que vende productos artesanales, compró sus insumos probablemente en Costco o una cadena multinacional que le permite optimizar los costos de su producción y no precisamente de otros productores locales, se llama Economía básica.

Creer que consumir productos locales apoya implícitamente mercados de comercio locales o regionales es una falacia. Si bien las cadenas de suministro y los servicios alrededor de las mismas generan empleos y cierto valor, la realidad es que, en el mundo moderno, todo está comercialmente conectado y todos dependemos de todos.

Yo prefiero un consumo inteligente y basado en principios de economía más que de bases sociales y no es que no me importe el trasfondo de la producción en masa moderna, muchas veces anti-humana, sino que sé que el consumo basado en ideologías es escoger la batalla equivocada; tan errada como pensar que ese bonito mantel que le compraste a artesanos locales no esté hecho con telas importadas de Asia.

Publicado engeneralpensamiento randomsociedad

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