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Desestigmatizando al «saltamontes laboral»

Hay una historia que me gusta contar cuando hablo de posiciones laborales, la de «Mauricio«. Mauricio era un conocido de otro conocido y mientras comíamos y bebíamos en un restaurante, uno de una importante cadena nacional por cierto, mientras todos estos hombres de «cierta edad» presumían sus logros, Mauricio comenta: «Pues yo he sido gerente del grupo ‘X’ por más de 10 años…» a lo que mi otro conocido le contesta: «Hermano, mejor hubieras dicho que estuviste 10 años en la cárcel«, todos se rieron y a Mauricio se le cortó la inspiración.

Existe un estigma sobre quienes no mantienen un balance de tiempo que, sabrá Dios donde esté definido, en los diferentes puestos laborales durante su carrera profesional. Que si duramos muy poco somos «saltamontes», que si duramos mucho estamos en la zona de comfort y somos mediocres.

Por ejemplo, el día de ayer leí esto en LinkedIn, de una persona que se dedica al área de RRHH:

Si algo hará que te descalifiquen inmediatamente por filtro curricular es la ROTACIÓN LABORAL.

Y también por ahí en mis notas tengo este otro extracto de un post de ahí mismo:

¿Cómo puedes contratar a un CTO con el encabezado de que «trae toda su experiencia a la mesa» si ha brincado de trabajo una vez al año los últimos cinco?

Bueno, hay muchas variables para cambiarse de trabajo, todas complejas, sobre todo si nos encontramos en México o en América Latina en general, donde, honestamente, las prestaciones no son las mejores y los sueldos a veces apenas alcanzan, así que entendería perfectamente a quien se cambia constantemente de empresa si los ingresos son mejores o las condiciones laborales menos estresantes.

Pero en el caso particular de la tecnología, que es de lo que puedo hablar, sucede algo completamente diferente donde creo pueden haber factores totalmente aceptables para entender esta rotación:

Industria de outsourcing

Sí, es muy común que el proyecto «termine» y o nos tengan en la «banca» en el mejor de los casos, esperando un nuevo proyecto o que de plano nos digan que ya no nos necesitan.

Particularmente, si trabajamos para alguna firma «grande» o de las conocidas de este tipo de servicios de tercerización, es muy común tener a la gente empleada con contratos leoninos que al final del día permiten despedir al empleado fácilmente, aunque bueno, eso ya lo sabíamos al aceptar la oferta.

Mantenerse motivado en una empresa de outsourcing es difícil, aun cuando se cuente con un buen salario y prestaciones pues el constante movimiento entre proyectos de diferentes clientes llega a «pesar» y muchos profesionistas buscarán el «sentido de pertenencia» en algún otro lugar.

Startups

Trabajar en una empresa que comienza como un startup es un gran riesgo por varias razones, en primera instancia y la más crítica es el éxito del producto que obviamente depende de muchos factores ajenos al de un empleado individual. Si esta empresa no logra redituar o alguna otra ronda de financiamiento es posible que toda la empresa deje de existir.

Por otro lado, y también sucede a menudo, el cambio de paradigma de una empresa que comenzó como startup en su administración, modelo de negocio, cultura, etc. es un factor motivante (o desmotivante) para algunas personas que quizá sienten que ya no laboran en la misma empresa.

Ciertas posiciones, sobre todo aquellas ejecutivas (CTO’s, COO’s, etc.) van a ser críticas en los primeros meses de un startup donde usualmente lo que se busca es materializar un prototipo para satisfacer los requerimientos de inversionistas y metas iniciales de los fundadores; existen personas sumamente ágiles y hábiles para lanzar productos pero que simplemente no funcionarían a largo plazo para adaptar el producto una vez que el ritmo ha cambiado y sobre todo que hay compromisos que no permiten tanta flexibilidad, y lo mismo sucede de manera inversa donde excelentes administradores y ejecutivos que mantienen empresas a flote no tienen el perfil para arrancar una.


Claro que lo expuesto arriba es subjetivo a cada situación y merece un análisis por parte de las personas encargadas de la contratación, sin embargo, el cambio continuo o la falta de, no necesariamente es un foco rojo o indicador a primera vista, hay que entender el perfil del profesionista y sobre todo los lugares donde se desempeñó antes de sacar conclusiones.

Por ejemplo, no esperaría a alguien de cierto rubro tener cambios constantes, particularmente aquellos dedicados a tareas de investigación, cátedra, impartición de justicia, etc. Justo hoy veía este increíble video con el astronauta Chris Hadfield, donde comenta lo siguiente:

«Real astronauts recognize the seriousness of their job, the fact that is always life or death… everybody’s trusting us to be good at this, to spend decades getting good at this»

Chris Hadfield

Así que existen condiciones para ambos casos; gente muy preparada donde es natural e incluso esencial una entrega y devoción especial a largo plazo y aquellos donde lo sano es moverse de manera ágil e iterar en nuevos proyectos y empresas, sobre todo en el sector de TI. Si alguien te está descartando en el primer filtro por las fechas de entrada y salida de tus antiguas posiciones sin investigar a fondo te está haciendo un favor.

Publicado engeneralpensamiento randomtecnología

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